El valor de la felicidad es subjetivo?

En la vida por sobre todas las cosas lo realmente importante es que seas feliz. Estar o no estar enamorado, por poner un ejemplo, es algo extra, algo adicional que se suma a tu estado de bienestar contigo mismo. De eso no debe depender tu felicidad.

Uno tiene que ser feliz consigo mismo y con la forma en que lleva adelante su vida cotidiana, ya el enamoramiento si se tiene pues hay que disfrutarlo, pero si no, no debe influir en tu estado de bienestar con tu persona.

Suena frío pero si lo ves de esta manera, nacimos solos, aprendimos a amar nuestro primer amor, que fue nuestra madre, y ella nos enseñó a amar y cómo amar a los demás.

Las otras personas que nos rodearon en nuestro primer círculo social, el resto de nuestra familia, nos enseñaron con su trato la forma en que les gusta ser amados. Así aprendimos y pulimos nuestra forma de amar y nos dimos cuenta de que en nuestro corazón hay espacio para amar a esas otras personas, que después se convirtieron sin darnos cuenta en una parte importante en nuestra vida.

Después, al crecer necesitamos y tuvimos que aprender que se puede amar a alguien más y de una forma diferente al amor que sentimos hacia nuestros padres, familiares y amigos.

Esa persona con la que compartes tu vida te muestra la forma de amar que ella aprendió, al tiempo que tú haces lo propio.

Lo más importante en este momento de la vida es compartir la forma en que nos enseñaron a amar y la forma en que amamos, pero siempre de manera individual y respetando la individualidad del sujeto de nuestro amor.

Así, se compartirá el tiempo que las dos personas quieran estar juntas, ¿cuánto durará eso? Es imposible saberlo, cada persona tiene sus tiempos, necesidades afectivas y peculiar forma de ser, pero mientras llega ese momento cada uno, como individuo, por separado, tiene que ser feliz con su vida, con lo que tiene.

Al final, al morir morimos solos, como individuos y es por eso que el ser humano tiene que aprender a vivir con la idea de que ser feliz depende de uno mismo.

Si puedes y quieres compartir de lo que estás hecho como persona, es decisión propia. Cuando llegue el momento de cerrar el ciclo de la vida nos vamos como comenzamos, solos, pero habiendo sido felices, porque en este caso finaliza una historia plena, nuestra historia.

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